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Lunes, 23 Abril 2018 18:46

¿Qué es la degeneración macular asociada a la edad? (DMAE)

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Degeneración Macular -Dr. Rafael Benavides Yanguas - Cirugía miopía Madrid - Cirugía astigmatismo Madrid - Cirugía cataratas Madrid - Cirugía estrabismo Madrid - Cirugía Láser MadridLa degeneración macular asociada con la edad (DMAE) es una de las causas más comunes de pérdida grave e irreversible de la visión en los países desarrollados.

 

Es una dolencia ocular que ocasiona una progresiva pérdida, incluso total, de la visión central. Se produce al dañarse la mácula, zona de la retina central gracias a la cual discriminamos con más detalle lo que vemos o hacia donde dirigimos la mirada, nos permite la lectura, reconocer caras, colores, y llevar a cabo acciones como conducir. Es por ello que puede afectar gravemente la calidad de vida del paciente y su capacidad para realizar actividades cotidianas.

La DMAE representa la causa de baja visión y ceguera legal (ver menos del 10% de lo normal) en mayores de 60 años más frecuente en los países desarrollados, de manera que en España más del 2% de los mayores de 50 la sufren y hasta el 20% de los que superan los 75 años.

El ojo, al igual que el resto del organismo, también envejece y dado que más del 20 % de la población supera los 65 años, se constata un aumento espectacular de la patología ocular asociada a la edad. De ahí que los especialistas insistan en la necesidad de someterse periódicamente a revisiones oftalmológicas a partir de los 40 años, sobre todo si existen antecedentes en la familia.

La degeneración macular afecta principalmente a la visión central, generando "puntos ciegos" directamente al frente.

Líneas rectas que se ondulan

Una cuadrícula de Amsler consiste en líneas rectas, con un punto de referencia en el centro. Alguien con degeneración macular puede ver las líneas curvas o borrosas, y algunas áreas oscuras en el centro.

Acudir al especialista ha de ser una prioridad inaplazable cuando se tienen los primeros síntomas. Al afectar a la visión central, con la degeneración macular lo primero que se nota es la distorsión de las imágenes, de manera que las líneas rectas se ven onduladas.

En fases más avanzadas se ve una mancha más o menos densa en el centro del campo de visión (escotoma) justo hacia donde dirigimos la mirada, de modo que “el paciente mira pero no ve”, explica los especialistas.  El paciente puede auto explorarse mediante una cuadrícula impresa (rejilla de Amsler) o bien fijándose en líneas que deberían ser rectas, como las de un suelo de baldosas, o las de los marcos de puertas y ventanas.

 La persona afectada se ve incapacitada para tareas tan cotidianas como leer, escribir o conducir, con la consiguiente reducción en la calidad de vida «y las consecuencias psicológicas y sociales que esta pérdida puede conllevar», destaca el especialista.

El 70 % de los pacientes tratados con los nuevos fármacos conservan la vista

 Al margen de la predisposición genética y la edad, existen otros factores de riesgo para la DMAE, como son una dieta pobre en frutas y verduras y con exceso de grasas saturadas, o la insuficiente ingesta de vitaminas C y E y de minerales como el zinc.

El tabaquismo, la hipertensión arterial, la obesidad, el exceso de exposición al sol o tener los ojos claros también favorecen el desarrollo de la patología, pudiendo presentarse de:

Forma seca o atrófica en la que se produce una pérdida paulatina, lenta y gradual de la capacidad de distinguir detalles.

Forma húmeda o exudativa, que cuando evoluciona lo hace de manera aguda y rápida, en la que, debido a la existencia de unos vasos anómalos debajo de la mácula, se filtra sangre y líquido originando la pérdida neuronal y la disminución de la visión central.

Hay que aprender a reconocer los síntomas de afectación aguda como la distorsión o la visión de una mancha fija, éstas son las claves de prevención.

Además, si existen fuertes antecedentes familiares o incluso ya se tiene dañado uno de los ojos, se pueden tomar antioxidantes específicos para la mácula.

Hoy en día es posible frenar la evolución de ciertos tipos de DMAE húmeda mediante los nuevos fármacos que han venido a revolucionar las posibilidades de tratamiento, hasta hace unos años limitados al láser.

La degeneración macular húmeda se divide en dos categorías:

Oculta. El crecimiento de nuevos vasos sanguíneos debajo de la retina y las pérdidas de líquido son menos evidentes en la forma oculta de la CNV de la degeneración macular húmeda, que suele provocar pérdidas de visión de menor gravedad.

Clásica. Cuando el crecimiento de vasos sanguíneos y la cicatrización se observan por debajo de la retina con unos bordes muy pronunciados, este tipo de DMAE húmeda se conoce como CNV clásica, y generalmente produce una pérdida de visión de mayor gravedad.

¿Quién sufre de degeneración macular asociada a la edad?

Los factores de riesgo mayormente nombrados de degeneración macular incluyen:

El envejecimiento. Entre los mayores de 60 años, una pérdida significativa de visión acompaña las formas avanzadas de DMAE en menos del 1 % de los casos, mientras que se da en el 15 % en los mayores de 90, de acuerdo con el diario de la Asociación Médica de Canadá (febrero 2004).

Obesidad y sedentarismo. Los pacientes con degeneración macular con sobrepeso tienen más del doble del riesgo de desarrollar formas avanzadas de degeneración macular, en comparación con personas de masa corporal normal, según un estudio presentado en Archivos de Oftalmología (junio 2003). En el mismo estudio, se observó que quienes realizaban actividad física de intensidad moderada al menos tres veces a la semana, reducían el riesgo de desarrollar formas avanzadas de DMAE, en comparación con pacientes sedentarios.

Herencia. Como se mencionó, estudios recientes han hallado una variedad de genes específicos que se expresan en la mayoría de las personas que cursan una degeneración macular. Estudios en mellizos y gemelos idénticos podrían demostrar el factor hereditario del desarrollo de DMAE y el nivel de severidad alcanzado.

Presión arterial elevada (hipertensión). Oftalmología investigadora y Ciencia de la Visión han reportado resultados de un estudio europeo demostrando la posible asociación entre la alta presión arterial y el desarrollo de degeneración macular (setiembre de 2003).

Tabaquismo. Es un factor de riesgo importante en el desarrollo de DMAE; se halló en un estudio británico una asociación directa con al menos 25 % de casos de DMAE que evolucionaron en una pérdida grave de visión. El Diario Británico de Oftalmología a principios de 2006, también reportó hallazgos en estudios demostrando que quienes vivían con un fumador enfrentaban un aumento del riesgo de desarrollo de DMAE al doble.

Ojos claros. Durante mucho tiempo se asoció la degeneración macular a una mayor frecuencia de desarrollo en caucásicos, especialmente en aquellos con tonos de piel y de ojos claros, por esto varios investigadores atribuyeron al pigmento de los ojos más oscuros un rol de factor protector contra el desarrollo de la enfermedad tras la exposición a la luz solar. Sin embargo no se ha hallado evidencia suficiente para asociar la exposición a la luz solar excesiva con el desarrollo de DMAE.
 
Un estudio pequeño publicado en El Diario Británico de Oftalmología (enero de 2006) no logró hallar conexión alguna entre esta condición del ojo y la exposición a la luz solar. De hecho, el mismo estudio tampoco logró hallar relación alguna entre el color claro de ojos y pelo, y el desarrollo de DMAE. Estos hallazgos son contradictorios a los de varios estudios realizados antes, que indican que personas con piel y ojos de color claro están asociadas a una mayor prevalencia de DMAE.

Efectos secundarios de drogas. Algunos casos de degeneración macular pueden ser inducidos a partir de drogas tóxicas como Aralen (cloroquina, una droga anti-malaria) o fenotiazine.

El fenotiazine es un tipo de droga antipsicótica, que se halla en drogas con nombres comerciales como torazina (corpromazina, que también es utilizada para el tratamiento de náuseas, vómitos e hipo persistente), mellaril (tioridazina), prolixina (flufenazina), trilafon (perfenazina) y stelazina (trifluoperazina).

La Academia Americana de Oftalmología anuncia que los hallazgos con respecto a factores de riesgo para el desarrollo de DMAE han sido contradictorios, dependiendo del estudio. Los únicos factores de riesgo de los que no hay duda son el envejecimiento y el tabaquismo.

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